CARROT CAKE CUPCAKES… ¡con nueces!

¡Buenas tardes a todos!

Sí, hoy es mi cumpleaños. Y para celebrarlo he decidido obsequiarme con una de mis recetas favoritas… ¡mejorada! (si cabe). Se trata de los cupcakes de tarta de zanahoria que ya os presentase en su día, adaptación de la receta del pastel de zanahoria de mi tía Inés. La receta es sencillamente perfecta, como ya os explicase en su día… peeeero, siempre pensé que le faltaba algo… ¡las nueces! Mi foto realmente no es nada afortunada, porque debería haber puesto nueces junto al cupcake en lugar de canela, pero me temo que ya es demasiado tarde para rectificar… Os pido perdón por ello ;D

La receta es la misma que ya os explicase en su día, pero junto a la zanahoria añadiremos también 50 g de nueces picadas. Yo las pico con ayuda de mi grinder maravilloso que, como siempre digo, no es en absoluto necesario, pero sí extremadamente útil 🙂 Como estamos aumentando el número de ingredientes, con esta receta salen fácilmente CUPCAKES en lugar de 8.

Magdalenas sin el frosting… también se pueden comer así y están deliciosas

Vamos, que mi madre los ha probado y ha dicho que están “buenísimos“. Y os puedo asegurar que cuando no le gusta algo no se corta en decírmelo… 😀

Rosetón hecho con la boquilla Wilton 2D, autorregalo de cumple 😉

Con esta receta de verdad que no podéis fallar. Hacedla, porque os aseguro que os va a encantar! ♥

¡Feliz lunes lluvioso a todo el mundo!

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BIZCOCHO DE ZANAHORIA

Llevaba muchísimo tiempo buscando una buena receta de bizcocho de zanahoria… pero nunca daba con la receta correcta: unos me quedaban demasiado secos, otros insípidos, otros demasiado grasientos… hasta que mi tía Inés, de la que ya os había hablado en una entrada anterior, me pasó su receta: LA RECETA. Ahí concluyó mi búsqueda. Esta receta es, sencillamente, perfecta. Gracias, tía 🙂 Como ya expliqué en mi anterior entrada, la zanahoria aporta jugosidad al bizcocho, pero no sabor (el bizcocho no sabe a zanahoria, sino que tiene ese toque a canela… inconfundible).

Este bizcocho está muy rico, así que os animo a que lo probéis. No os decepcionará.

ADVERTENCIA: con esta receta sale un bizcocho GRANDE, por lo que necesitaréis un bol grande para hacer la masa.

  1. Precalentamos el horno a 200ºC
  2. Batimos los huevos con el azúcar, hasta obtener una mezcla espumosa. Yo suelo usar azúcar moreno, con lo cual se obtiene un bizcocho poco dulce. Como el azúcar blanco endulza más que el moreno, si queréis incrementar el dulzor de la receta, podéis probar a usar una mezcla de azúcar blanco (40%) y azúcar moreno (60%), por ejemplo. Yo lo hice en esta última ocasión y me quedó un bizcocho en su punto justo de dulzor (para mi gusto, claro está).
  3. Añadimos el aceite y batimos hasta integrar.
  4. Pelamos las zanahorias, las cortamos en trocitos y las picamos. Si no tenéis picadora, también podéis rallarlas. Añadimos la zanahoria a la mezcla anterior y batimos hasta obtener una mezcla homogénea.
  5. Tamizamos la harina, la levadura y la canela y los añadimos a la mezcla anterior, batiendo hasta obtener una mezcla homogénea.
  6. Echamos la masa en un molde (para esta cantidad de receta, yo uso un molde de 24 cm de diámetro), que previamente habremos untado bien con mantequilla (o margarina) y después cubierto con pan rallado (la gente suele enharinar los moldes pero yo echo pan rallado en su lugar, porque mi madre así lo hacía y así me lo enseñó).

    masa bizcocho

    Molde untado con mantequilla y cubierto después con pan rallado

  7. Horneamos 45 minutos a 200ºC (eso es lo que ponía en la receta de mi tía). Yo pongo la bandeja del horno en la segunda balda empezando por abajo, calor arriba y abajo, sin ventilador. Antes de sacar el bizcocho, pinchamos con un cuchillo terminado en punta en el centro. Si no sale limpio, lo dejamos unos minutos más (transcurridos esos minutos, volveríamos a comprobar con el cuchillo y así sucesivamente). En mi caso, que tengo un horno bastante malo, he necesitado unos 10 minutos más (unos 55 minutos en total) para que terminara de hacerse el bizcocho. Una vez que el cuchillo salga casi limpio (debéis tener en cuenta que este bizcocho es muy húmedo, así que el cuchillo no saldrá tan seco como en el bizcocho de yogur, por ejemplo), lo sacamos del horno,
    bizcocho

    Bizcocho recién sacado del horno.

    dejamos templar unos 5 minutos (para poder manipularlo sin quemarnos), lo desmoldamos y dejamos enfriar, a ser posible sobre una rejilla, para que circule el aire por la base y no se humedezca.

Bizcocho de zanahoria acompañado de un cappuccino casero 🙂

 

 

CARROT CAKE CUPCAKES (CUPCAKES DE TARTA DE ZANAHORIA)

Estos cupcakes son, como mínimo, unos de mis favoritos. Están buenísimos. Tienen ese toque a canela… ¡exquisito!. La zanahoria les aporta jugosidad. Los cupcakes NO saben a zanahoria. Tanto es así, que les gustan hasta a los que no les gusta la zanahoria. DEMOSTRADO.

La receta de las magdalenas es una adaptación del pastel de zanahoria de mi tía Inés, una cocinera excepcional que vive en Suiza y a la que desde aquí mando un cariñoso abrazo. Con esta receta obtendréis unas magdalenas de zanahoria (con sabor a canela) perfectas. Las magdalenas son relativamente poco dulces, lo que se compensa con el dulzor del frosting.

La receta del frosting de queso es mi adaptación personal a partir de otras recetas (algunas, con una cantidad desmesurada de azúcar, para mi gusto) que he ido modificando hasta obtener un frosting de consistencia ideal y con el dulzor justo.

La combinación de la magdalena de zanahoria con el frosting de queso es deliciosa.  Sin duda, una receta obligada que debéis probar.

RECETA PARA 8 CUPCAKES

  1. Precalentamos el horno a 175º
  2. Batimos el huevo con el azúcar hasta obtener una mezcla espumosa.
  3. Añadimos el aceite y batimos hasta integrar.
  4. Pelamos las zanahorias, las cortamos en trocitos y las picamos.
    Zanahoria picadaSi no tenéis picadora, también podéis rallarlas. Añadimos la zanahoria a la mezcla anterior y batimos hasta obtener una mezcla homogénea.mezcla bizcocho
  5. Tamizamos la harina, el bicarbonato y la canela y los añadimos a la mezcla anterior. harina tamizadaBatimos nuevamente, hasta obtener una mezcla homogénea.
  6. Rellenamos las cápsulas (yo utilizo cápsulas de papel, que introduzco dentro de cápsulas de silicona, para que no se desparrame la masa), no más de 3/4.cápsulas
  7. Horneamos 18 minutos a 175º (yo pongo la bandeja del horno en la segunda balda empezando por abajo), calor arriba y abajo, sin ventilador. Antes de sacar las magdalenas, pinchamos con un palillo. Si no sale limpio, las dejamos 2 minutos más (transcurridos esos 2 minutos, volveríamos a comprobar con el palillo y así sucesivamente). Una vez que el palillo salga limpio, las sacamos del horno, dejamos templar 5 minutos sobre la bandeja del horno y, a continuación, sacamos las magdalenas de las cápsulas de silicona y las dejamos enfriar sobre una rejilla. En este momento, tendréis un olor a canela en la cocina… “mmmmmmm”.magdalenas

 

  1. Batimos la mantequilla (debe estar a temperatura ambiente) con el icing sugar tamizado, hasta obtener una mezcla cremosa y homogénea. Para ello, deberemos batir durante un buen rato. Al principio, el proceso es especialmente peliagudo (hay que tener paciencia) y debemos cubrir el bol (yo lo cubro, como puedo, con la mano) para que no se llene la cocina de una nube de azúcar. Llegará un momento en el que la mezcla se torne cremosa. En ese instante, debemos seguir batiendo, a velocidad alta, hasta montar bien la mezcla.mantequilla con azúcar
  2. Añadimos el queso (frío) a la mezcla anterior y seguimos batiendo (primero a velocidad baja y luego alta) hasta integrar.frosting con queso

Para poner el frosting en los cupcakes hay que esperar a que se enfríen las magdalenas primero (punto muy importante). En este caso, tuve un pequeño percance con mi manga pastelera y me tuve que apañar para poner el frosting directamente con una cuchara. No me quedó tan mal, después de todo 😉

Delicioso cupcake de tarta de zanahoria (con canela)

NOTA: Como el frosting está hecho con queso, estos cupcakes se deben conservar en la nevera. Aconsejo sacarlos un rato antes de su consumo para que se templen un poquito, porque el frosting recién sacado de la nevera está duro.